Resumen: NVIDIA nos vuelve a mostrar todo su potencial con la tarjeta gráfica GeForce GTX 670, una solución eficiente, con la máximas prestaciones y el mejor rendimiento.
INTRODUCCIÓN
Las GPU Kepler de NVIDIA, las cuales podemos encontrar en las tarjetas gráficas GTX 690, GTX 680 y GTX 670, son el primer modelo del fabricante que cumple con el estándar PCI-E 3.0. La principal ventaja que supone PCI-E 3.0 es el aumento del ancho de banda de 16 a 32 GB/s al aumentar de 5 a 8 GT/s, lo que debería suponer como poco la eliminación de un posible cuello de botella.
Pinta bien, ¿verdad? Pues después de prometérnoslas felices con las NVIDIA Kepler y la plataforma X79 para gamers que nos ofrece más líneas PCI-E y soporte para el estándar PCI-E 3.0 nos encontramos con que ahora nos tenemos que conformar con PCI-E 2.0.
Sí, el chipset X79 soporta PCI-E 3.0, las tarjetas gráficas NVIDIA soportan PCI-E 3.0 y los procesadores Intel Sandy Bridge-E soportan PCI-E 3.0. ¿Dónde está el fallo? En el procesador, la pieza fundamental dada la arquitectura de la plataforma. Los únicos procesadores que oficialmente soportan PCI-E 3.0 son los Ivy Bridge, y en el caso de Sandy Bridge-E nos tenemos que conformar con PCI-E 2.0.
Debido a esto los fabricantes de placas base han lanzado versiones de BIOS que implementan la velocidad del estándar PCI-E 3.0, 8GT/s, en los sistemas X79 con procesadores Sandy Bridge-E. El problema es que según las pruebas de NVIDIA hay placas base que no ofrecen todo el rendimiento esperado de PCI-E 3.0, de forma que ha hecho pública una utilidad que permite forzar los buses para conseguir la máxima velocidad del sistema.
Hoy probaremos esa utilidad y comprobaremos si es necesario utilizarla en las placas base ASUS X79 o por el contrario estas nos ofrecen el máximo rendimiento sin necesidad de realizar operaciones "raras".