La segunda batería de test sintéticos no hace más que reafirmar los resultados anteriores. El HD Tune PRO ofrece la posibilidad de registrar las interacciones por segundo en lectura que es capaz de realizar un SSD, y creednos cuando os decimos que la diferencia con un HDD es abismal. El benchmark para discos duros de PC Mark Vantage tiene fama de ser un test capaz de extraer hasta la última gota de cualquier disco y ponerlo en apuros cuando es necesario. A tenor de los resultados, el test ha sido superado con una facilidad pasmosa por el SSD, registrando unos valores dignos de alabanza.
Actualmente, los discos duros SSD tienen un precio elevado y una baja capacidad debido a su encarecido proceso de producción. El gran rendimiento aleatorio que ofrecen los SSD hace de ellos el disco de sistema ideal. El disco SSD por sus prestaciones en rendimiento aleatorio resulta idóneo para instalar el Sistema Operativo y las aplicaciones, permitiendo una carga en un menor tiempo. Sin embargo, donde los SSD tienen mucho que decir es en los ordenadores portátiles debido a su escaso consumo, favoreciendo el ahorro energético que se traduce en un aumento de la duración de la batería. Quienes pretendan obtener las máximas prestaciones de su ordenador no pueden obviar la adquisición de un SSD, que se trata actualmente de la actualización que más rendimiento aporta al sistema. El rendimiento no es comparable ni siquiera con una configuración RAID de discos tradicionales, que aportan un rendimiento secuencial elevado pero que distan mucho en la lectura y escritura aleatoria y en tiempos de acceso respecto a un SSD. La configuración ideal para los usuarios de discos de estado sólido es la utilización de los mismos como disco de sistema acompañados por un disco duro tradicional para almacenar nuestros datos.